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Mamirexia embarazadas talla 0

A un cuando el énfasis médico durante un embarazo en relación con el peso suele ser que suba lo menos posible, de acuerdo con información de The New York Times, se estima que cerca del 20 por ciento de las mujeres no aumenta los kilos suficientes en la gestación, lo que puede derivar en un parto prematuro, bajo peso del recién nacido, problemas de salud a largo plazo para el bebé, muerte intrauterina, poca producción de leche materna a causa de la baja ingesta de nutrimentos que el organismo de la madre utiliza para la propia supervivencia, y además una relación difícil entre la mamá y su hijo.

En 2005, The New York Magazine empezó a reportar casos extremos de algunas mujeres que estaban recurriendo a cesáreas prematuras en el octavo mes, para evitar la última etapa del embarazo y los varios kilos que conlleva, que además suelen ser los más difíciles de evitar.

Posteriormente, en 2011, el término “mamirexia” –o pregorexia, como se le conoce más formalmente– llegó a las masas a través de una columna escrita por Doree Lewak para The New York Post, en la que describió al fenómeno como un suceso “propio de las madres nuevas, quienes se presionan para regresar a su figura original inmediatamente después de haber salido del hospital”.

Al poco tiempo, la definición se amplió para incluir a las mujeres que en pleno embarazo se preocupan obsesivamente por su peso al grado de obligarse a pasar hambre, hacer ejercicio extenuante e incluso vomitar de manera rutinaria.

#Postbabybody La influencia de algunas celebridades que vivieron sus embarazos con una figura que en algunas imágenes se revelaba como demasiado delgada –algunos ejemplos podrían ser Angelina Jolie, Rachel Zoe o Victoria Beckham–, y el culto actual a una imagen que puede llegar a ser extremadamente flaca, pueden mencionarse como factores que propiciaron y fomentan este mal.

“Hice kung fu hasta dos semanas antes de que naciera Benjamin y yoga tres veces a la semana.

Creo que muchas mujeres se embarazan y deciden que se pueden convertir en un bote de basura. Yo tuve cuidado de lo que comí y sólo subí 13 kilos”.

Con esta desdeñosa declaración hecha en 2010 a una revista de moda, Gisele Bündchen no sólo explicó cómo logró recuperar su envidiable figura en tiempo récord tras dar a luz a su hijo Benjamin, sino que también puso la vara muy alta para una mujer común y corriente que, a diferencia de la brasileña, no ha hecho deporte durante toda su vida ni tiene su delgadísima constitución física.

Por si fuera poco, plataformas como Facebook e Instagram han iniciado una competencia feroz de fotografías “antes y después” empleando el hashtag #postbabybody, del cual es posible observar a influencers –algunas criticadísimas por la prensa como @sarahstage (la modelo que en el noveno mes seguía teniendo abdomen de lavadero)– y demás celebridades de las redes, quienes muestran orgullosas sus minúsculas baby bumps.

¿Quién está en riesgo?

El que se dispare en una mujer la enfermedad de la pregorexia puede depender de varios factores, como por ejemplo si la persona tiene antecedentes de desórdenes alimenticios como anorexia o bulimia, obsesión por su estado físico, manía por hacer deporte, algún cuadro depresivo, etcétera.

Y es que durante la gestación se pueden acentuar patologías como el trastorno obsesivo compulsivo, depresión, trastorno de la imagen corporal, etc., además de que en este periodo también influye si el embarazo es deseado o no y el estatus en que se encuentre la relación de pareja.

“Algunas clientas llegan a mí aterrorizadas por perder la atención de sus maridos”, reveló para The New York Post el psiquiatra de los famosos Isaac Herschkopf.

“Te toca ver mujeres –y es un círculo vicioso– tan preocupadas por ser abandonadas, que en cierto punto optan por ignorar al bebé e incluso al crecer le guardan resentimiento”.

La obsesión por la imagen corporal, desórdenes alimenticios preexistentes y otros factores, se han traducido para muchas futuras madres en una salvaje batalla contra la báscula que puede poner en peligro la salud de su bebé y la de ellas mismas.

Un estudio realizado en Suecia a mujeres con partos recientes, encontró que 11.5% de ellas habían padecido –o aún luchaban contra– un desorden alimenticio. Por esta razón se formuló una lista oficial de preguntas para detectar si una mujer está en riesgo de caer en alguna patología relacionada con su alimentación, y consecuentemente poder canalizarla con algún especialista de manera oportuna.

Las preguntas que se formulan son las siguientes:

  • ¿Tienes un trastorno de alimentación preexistente?
  • ¿Es para ti la belleza una de las partes más fundamentales de tu identidad?
  • ¿Te preocupa perder tu capacidad atlética?
  • ¿Tienes miedo de que tu aumento de peso se salga de control?
  • ¿Sufres con la idea de que tu cuerpo cambiante provocará rechazo en tu pareja o una disminución del afecto?

Con un solo sí como respuesta, se considera que la mujer en cuestión es candidata a recibir apoyo especializado.

El peso correcto La revisión más reciente (de 2013) hecha en Estados Unidos por el Instituto de Medicina y el Consejo Nacional de Investigación, determinó que las mujeres de peso bajo deben subir entre 13 y 18 kilos durante su embarazo; aquellas con un peso normal deben ganar entre 11 y 16 kilos; las que sufren sobrepeso, de 7 a 11; y las obesas, entre 5 y 9.

En este mismo informe, se recomienda hablar con el médico familiar, el obstetra, la partera o algún otro profesional calificado como un nutriólogo o especialista en actividad física, “para pedirle información y consejo sobre cómo comer bien y estar activa para alcanzar el peso adecuado antes de embarazarse, ganar la cantidad correcta durante la gestación y regresar a un peso saludable una vez que el bebé haya nacido”.

Las mujeres con un peso normal deben ganar durante su embarazo entre 11 y 16 kilos.

HABLAN LAS ESPECIALISTAS

Para Chris Naffah, psicóloga egresada de la Universidad Iberoamericana y health coach certificada por el Institute for Integrative Nutrition de Nueva York, la clave es “balancear bien cada plato en cuanto a proteínas, verduras, frutas y grasas naturales, comer lo más natural y eliminar en lo posible los alimentos procesados”. Además, hace énfasis en la hidratación, recomendando beber al menos 2.5 litros de agua al día.

Creadora de la marca Be Balance (bebalance.mx), considera que los beneficios de cuidar los hábitos durante la gestación son incontables, empezando porque la mujer embarazada “se ve y se siente mejor, tiene más energía, buen humor, controla mejor sus hormonas, evita molestias durante el embarazo, puede esperar una buena salud en su bebé y además una recuperación más rápida después del parto”.

Naffah, quien está a la espera de su primer bebé, alerta a las mujeres que buscan dietas en Internet, pues considera que la opción responsable es acudir con un experto, ya que “lo que vemos en Internet no siempre se acopla a tus necesidades y menos durante tu embarazo”. Para ella, algo fundamental es que cada mujer escuche a su cuerpo y lo nutra con los alimentos que realmente necesita. En su caso, opta por comer balanceado y varias veces al día en porciones moderadas: “Me organizo para prepararme diferentes snacks saludables y así siempre tener a la mano algo bueno para mí y mi bebé”.

En cuanto al ejercicio, los especialistas recomiendan que cada mujer embarazada consulte con su médico el tipo de deporte que puede realizar y hasta qué semana de gestación. “Un ejercicio que yo recomiendo, en especial para las mujeres que no se ejercitaron de manera rutinaria antes de embarazarse, es caminar en banda con un trote ligero ocasional, porque el golpe en talones y rodillas es más ligero que en asfalto y porque al ejercitarse en interiores, se evita la exposición al sol que puede manchar la piel”, nos explica Angie Ayub, especialista en deporte y quien actualmente participa en el programa Ponte fit de Televisa Deportes, además de ser fundadora de Casa Síclo.

En la experiencia de Ayub, que además de tener una vida dedicada al deporte es mamá de dos hijos, el cuerpo puede perder los kilos ganados, recuperar su figura y tono muscular en los mismos nueve meses que duró la gestación.

Además, para ella el deporte durante el embarazo “debe ser un aliado y no un elemento que agregue ni el menor factor de riesgo para el bebé ni para la madre”.

POR: PAMELA CORTÉS Y BÁRBARA PRINOTH

TEXTO: BARBARA PRINOTH PARA KARLA FLORES ALEXANDERSON.

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Tags: bebéMamirexiaMamirexia embarazoMamirexia qué es

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