Uber vs. Sitios ¿quién tiene la razón?

Caos en la Ciudad de México. ¿El motivo? El rechazo a los servicios de transporte privado de la mano de una aplicación que ha sacudido a la industria alrededor del mundo, haciéndose de muchos adeptos pero que también ha llegado a incomodar a distintos gremios quienes se manifestaron hoy en contra de éstos.

 

 

Pedro Zurita / @zuritapedro

Santa Fe es una zona corporativa que ha padecido por mucho tiempo el tráfico debido a la concentración de corporativos y edificios de departamentos. Diana*, periodista de 31 años, se traslada todos los días desde Polanco. Ella, como muchos otros habitantes de la Ciudad de México, ha tratado de buscar alternativas para disminuir la problemática de la movilidad. “Tenía coche y lo vendí para moverme en bicicleta, intento mucho hacerlo al trabajo, y para algunos trayectos uso Uber”. “Al trabajo generalmente llego en el transporte de la empresa. Cuando nos acercábamos a la zona de Santa Fe todo estaba parado. Llegamos una hora después por donde está la Ibero. Me bajé y creo que es viable escuchar el punto de los manifestantes, así que les pregunté. Me di cuenta que están coludidos con partidos políticos, todos traen la misma insignia y me dijeron que me daban un folleto. Les pedí sus nombres, y me dijeron que ellos tenían derecho a manifestarse, a lo que contesté que yo tenía derecho al libre tránsito. Decidí no hacerme de palabras con ellos, así que me seguí y me empezaron a gritar de cosas. Un taxista se fue a seguirme y me empezó a decir groserías, palabras altisonantes, críticas que no me vienen ni van pero justo pensé que esto no era posible y por eso paré a una patrulla, que me apoyó y me acompañó hasta la entrada de mi trabajo”.

 

Unas horas después del incidente de Diana, y desde la oficina de Sitio Coral ubicado en la misma zona de Santa Fe, Jesica Ocón, gerente administrativa del negocio respondía a nuestra llamada, en la que fue clara en su postura. “El día de hoy quisimos hacer una movilización para que el gobierno sienta un poquito de presión para no permitir este tipo de servicios”. Ella, al igual que Diana, tiene sus propias versiones, ya que acusa a algunos políticos de la ciudad, quienes asegura, no hacen nada por así convenir a sus intereses. “Están prohibidos, pero están patrocinados por políticos, entonces se les permite trabajar”. “Nosotros como organización pagamos revista, tarjetón, trámites de capacitación y antidoping. Para adquirir eso y portar placas se debe realizar una inversión de entre 80 y 90 mil pesos, y estamos en contra de que una empresa no esté cumpliendo con esa ley que el mismo gobierno pide. Si van a permitir eso, que a nosotros nos quiten todo el trámite que hace que los taxistas tengan que gastar y lo que les impide que puedan traer vehículos de mejor calidad.” Jesica acepta que hay espacio para mejorar, ya que declara que “creemos que es una muy buena oportunidad para mejorar el servicio, queremos exponer a los clientes que estamos en la disposición total de mejorar un servicio de calidad, crear incluso conciencia en los operadores de renovar sus unidades, traerlas en perfecto estado, dar mejor servicio día con día, crear alianzas con socios que puedan invertir en este tipo de aplicaciones para sitios establecidos y abiertos a platicar, mas no a ocupar una plataforma como las que ya existen ya que una de las desventajas que vemos es que obviamente quienes terminan enriqueciéndose son los dueños de la plataforma”.

 

Al respecto de los señalamientos de la opinión pública sobre la afiliación partidista de los taxistas comenta que eso es completamente falso. “Hemos visto mucho en las redes sociales que los taxistas venden sus votos, y no es cierto. No estamos a favor de ningún partido político por lo mismo de que la corrupción está dentro de la política”, señala enfática.

 

Para Diana*, todo el tema tiene que ver con una falta de costumbre a la profesionalización de los servicios. “La regularización es lo que deberían hacer. Lo que pasa con Uber es que es la profesionalización de un oficio. Un servicio de calidad abierto a la crítica, porque cuando algo no funciona lo resuelven, y en un taxi no. (Los taxistas) Están haciendo un berrinche, porque tienen miedo a perder una clientela que nunca han fomentado. Ahora que se nos presenta una mejor opción no la quieren, porque les vamos a exigir. Y eso es muy bueno, que todos lo hagamos, porque si nos unimos y apoyamos que se regularicen los servicios está mejor, porque sí, todos tienen derecho a trabajar”.

 

Regularización en palabras de Diana, es el camino al éxito, así que cuando le preguntamos a Jesica sobre la posible solución a este tema, respondió que “se estuvieron haciendo mesas de trabajo en semanas anteriores”. “No hay una respuesta por parte del gobierno, que indica que quiere regularizar estos servicios, pero no estamos de acuerdo, ya que tendrían que pasar por los mismos proceso que nosotros para que sea exactamente la misma competencia”.

 

Para Jesica, trabajadora del sitio de taxis, la única solución es la anulación del uso de la aplicación en el Distrito Federal en tanto no se llegue a un acuerdo con todo el gremio. Para Diana*, una de las consumidoras de este tipo de servicios de transporte, sin embargo, la decisión está tomada, ella se queda con su chofer particular. ¿Cuál es tu posición?

 

*Nombre cambiado a petición de la entrevistada.

Ve el video testimonial ciudadano: