Alejandra García
Blog Marie Clarie
Alejandra García
#LaBatalladeAle: la época decembrina
 

#LaBatalladeAle: la época decembrina

 

Alejandra García

Hola! ¿Cómo están? ¡Confío en que de lo mejor!

Yo lo que le sigue de feliz porque estoy en medio de mis tres días favoritos de cada año: del 22 al 24 de Diciembre. Y se preguntarán qué tienen de especial el 22 y el 23... ¿cierto? Pues para mí la única respuesta posible es: ¡Pavos!

Déjenme les platico: cada año preparo paquetes de Navidad que llevan el pavo, todas sus guarniciones, relleno, salsa, compota de arándanos, etc. , y por supuesto que todo lo preparamos prácticamente al momento, así que el día 22 se empieza el marinado de los pavos, a pelar las papas para el puré, a hacer la compota de arándanos naturales... Son 3 días de estar prácticamente en la cocina las 24 horas. ¡Me encanta!

Hay tres elementos de cada paquete que generalmente hago yo, porque me encanta hacerlo: la compota de arándanos, el relleno del pavo y el gravy. ¡Ah! Si les pudiera describir cuánto disfruto estar enfrente de la estufa con cada uno de los ingredientes e irlos juntando, acariciarlos con la cuchara, hablarles bonito, no se, es casi casi como estar cuidando a mis bebes... y aunque este año estuve en toda la preparación de los paquetes y checando, revisando y probando absolutamente todo, tuve que reconocer que físicamente no me estaba siendo posible tener esas jornadas corridas de más de 40 horas, que cada año es lo normal en estos tres días, y muy a mi pesar, delegué algunas cosas y me daba mis descansitos.

No me van a creer lo difícil que puede llegar a ser que tu cuerpo esté al borde del colapso del cansancio y la mente te diga “sigue, tu puedes”, ¡y es un dilema tremendo! Me sentía súper culpable el irme a descansar un rato cuando sabía que todo mi equipo estaba en la cocina al pie del cañón, pero también me daba perfecta cuenta que llegaba el momento en que el mismo cansancio no permitía que la mente funcionara con rapidez ni claridad y eso puede generar errores, o accidentes, o ambas cosas en la cocina, y no podía tampoco permitir eso. ¡Así que ni modo! Este año en lo personal no fue tan intenso, pero igual lo disfrute muchísimo.

Terminamos alrededor de las 6 de la tarde, tiempo suficiente para una pequeña siesta y arreglarme un poquito para la cena y los regalos.

Este año además de la familia inmediata, tuvimos invitados a una de las hermanas de mi mamá y a mis dos primos favoritos del mundo mundial, así que casa llena. Fue una de las pocas ocasiones en que desbancaron a mi papá cómo el rey de la casa (¡somos 4 hermanas mujeres y seis sobrinas mujeres también!) Cenamos delicioso, y es curioso que las cenas de Navidad en la casa sean una combinación de los menús tradicionales de la Cd. de México (de donde son originarios mis papás) y de aquí, mi preciosa Tijuana fronteriza. Cenamos Bacalao y Romeritos (mperdonable que no estén en la mesa) y el pavo americano con Gravy y su compota de arándanos.

Creo que somos la típica familia fronteriza que mantiene las costumbres de su lugar de origen pero adopta también las de aquí. Eso es Tijuana, una ciudad que prácticamente nació de migrantes de otras ciudades y otros países y que ha ido a través de los años creando sus propias costumbres.

¡Pero me desvío! Cenamos, abrimos regalos (como siempre, ¡las sobrinas fueron las ganonas!) y aunque todos traían una buena pachanga, yo me fui a dormir en cuanto terminamos de abrir regalos. ¡ya me desquitaré el próximo año!

Y fue justamente en esta semana que se me intensificó un estado de ánimo que no era yo. Estuve mega “chipili, pero de pleito hasta con la mosca que volaba enfrente de mí, no me sentía yo, ni yo solita me aguantaba.... Estaba terriblemente frustrada y“sacada de onda”. No sabía qué me estaba pasando y mucho menos el por qué o cómo solucionarlo. ¡Nada agradable! Después de mucho interiorizar e intentar llegar al fondo de toda esta maraña de sentimientos, asumí que la situación era que se estaba acercando el primer aniversario de mi diagnóstico y eso era lo que me estaba moviendo nuevamente todo.

Así que después de una semana emocionalmente muy pesada, decidí pasar la última noche del 2015 con mi familia, pero el día 1 de Enero fue “pies para que os quiero”, ¡y me fui a Monterrey!

Tenía mas de 20 años que no iba, ¡pero valió la pena la espera! ¡Ya les cuento la próxima semana!

¡Un abrazo fuerte, fuerte!

Ale

#LaBatalladeAle

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