Alejandra García
Blog Marie Clarie
Alejandra García
#LaBatalladeAle: aceptar, adaptarse, aprender y procurar
 

#LaBatalladeAle: aceptar, adaptarse, aprender y procurar

 

Alejandra García

¡Hola! ¿Como están? Confío en que disfrutando muchísimo esta temporada... Familia, fiestas, comida rica…. ¿Qué más podemos pedir? Para los que trabajamos en cocina, ésta es nuestra temporada de más trabajo, ¡los festejos decembrinos los hacemos en Enero!

Les platicaba el blog pasado que el vivir esta situación medica día a día, hace que muchas veces no esté consciente de ella, es decir, se me olvida que tengo la palabra “c” y sigo mi vida como si nada... hasta que mi cuerpo me recuerda que no, que requiero poner atención y vivir mi vida sí, pero adaptada a la situación. Y se los platico porque muchísimas personas me han comentado o creen que soy especial porque mi situación médica aparentemente no me ha afectado nada en mi vida diaria, o personas con mi misma situación me preguntan que cómo le hago para no tener ninguna consecuencia... La verdad es que si las tengo, tanto física como mental y emocionalmente, ¡pero no lo platico diario porque imagínense! Esto sería como la lista semanal de quejas o de renegar de Ale, y no se trata de eso. Pero hoy sí considero importante compartirles algunas de las secuelas que estoy viviendo a raíz de esto, de las quimioterapias, y ya muy pronto que empiece con radiaciones, ya les platicaré cómo me va.

Soy una mujer que me encanta hacer mil cosas al mismo tiempo y me daba un día a la semana para no hacer nada. Pero hoy mi cuerpo me reniega a través de tener fatiga constantemente, y aunque eso no me detiene del todo, sí me obliga a tomarme mis ratos de descanso. Eso ha sido algo a lo que me ha costado mucho trabajo acostumbrarme, a aceptar que no puedo estar al 100% todo el tiempo todos los días, que por ahora mi cuerpo requiere descanso y tiempo de recuperación. Estoy aprendiendo a apreciar una siesta durante el día, por ejemplo.

Otra secuela que tengo a raíz de las quimios es neuropatía, que básicamente quiere decir que las manos y pies me duelen. Perdí sensibilidad, se me engarrotan y me dan calambres. Hace unas semanas estaba cocinando y levanté una olla con caldo de carne y así, sin darme cuenta, se me cayó de las manos. No sentí ni cómo ni cuándo; cuando me di cuenta estaba ya bañada en caldo hirviendo, mi subchef estaba corriendo hacia mi y yo sin reaccionar. No pasó a mayores, todo fue muy rápido y me cambié de ropa inmediatamente, así que no alcancé a quemarme la piel, pero créanme que desde entonces ya no levanto nada pesado, porque muchísimas veces, sean cosas pesadas o ligeras, se me caen de las manos por la sensibilidad que por el momento no tengo. Confío en que esto sea temporal, estoy tomando medicamento tradicional y alternativo para esto, además de terapia de rehabilitación física, pero bueno, es algo que no comento normalmente.

Hay cosas que hasta que pasan, noto que hay cosas “diferentes” en mi, porque incluso el no tener cabello ya ni siquiera es algo que yo note, es mi normal, pero algunas personas me recuerdan a veces que no es “lo normal”. Les platico una anécdota. Estaba en una reunión con varias personas, saludé, y una de esas personas (un señor que es mi conocido), me pregunta así, sin preámbulos: ¿”y esa rapada qué”? Me reí y le contesté que descubrí que pelona me veía bonita, pero la verdad me impresionó que la pregunta viniera así, tan directa. Cosas chistosas que me pasan...

¡Ah! La otra es mi memoria. Si siempre he sido un poquito olvidadiza, ahora mejor ni les cuento. A veces se me olvida hasta lo que desayuné el mismo día, o el nombre de alguien a quien veo todos los días, o digo una palabra por otra, o me cuesta a veces un poquito de trabajo traducir mis pensamientos en palabras. También temporal, también consecuencia de la quimio y algo que ha dado lugar a infinidad de cosas chistosas: a veces a mi subchef, que ya les he comentado, es Pollo, le digo “pavo” sin querer hacerlo. Cambio una palabra por otra, o a la leche le digo jugo o así. Los muchachos de la cocina ya saben y nos hemos reído mucho a veces tratando de adivinar lo que quería decir, pero bueno, ¡son cosas que pasan!

A final de cuentas, me parece que lo más importante de todo no es que cosas “malas” me están pasando, sino el aceptarlas como parte del proceso, adaptarme, aprender, procurar no dejar la sonrisa y seguir hacia delante. Como decía mi abuela: ¡‘pa ‘tras ni ‘pa agarrar viada”!

Y así es, así es la vida, así es este diario vivir, no solo mío: de cada uno de nosotros que vive diferentes situaciones en su vida. Porque ninguna vida es perfecta y a pesar de eso, lo importante es aceptar esas imperfecciones, aprender de ellas, y si podemos mejorarlas, hacerlo.

¡Y con esto les digo nos leemos la próxima semana!

¡Un abrazo fuerte, fuerte!

Ale

#LaBatalladeAle

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