Alejandra García
Blog Marie Clarie
Alejandra García
#LaBatalladeAle: un sueño cumplido, y otros más por venir
 

#LaBatalladeAle: un sueño cumplido, y otros más por venir

 

Alejandra García

¡Hola!

¿Como están? ¡Confío  en  que súper! Yo he seguido feliz ya sin quimios, a pesar de que sigo con mis tratamientos de Herceptin, sin tantos efectos secundarios a pesar de que hay algunas situaciones que se están acentuando y no me gusta,  pero prometo platicarles de esto en el próximo blog.  

A veces les comparto mucho de mi vida, de mi día a día, que la verdad es muy muy normal, pero la verdad estoy ya tan hecha a la idea de que estoy viviendo una situación médica que no veo raro de repente las cosas chistosas, o lindas, o tristes que me pasan como consecuencia de esto. Pero bueno, ¡el próximo blog, lo prometo!

Hoy quiero compartir con ustedes algo que ha sido una parte esencial de mi vida durante mas de 10 años, un sueño que soñé por años, por muchísimos años, que finalmente logré consolidar hace un poquito mas de 30 meses: mi propia escuela de cocina. 

No sólo es una escuela de cocina, es una Universidad que ofrece dos Licenciaturas, una en Gastronomía y la otra en Nutrición,  en donde la intención es que el Nutriólogo egrese con los suficientes conocimientos de cocina práctica para apoyar a sus pacientes no solo con planes nutricionales, sino con recetas de cómo preparar todos esos ingredientes sanos de una forma rápida, sencilla y deliciosa. Que todos los egresados de gastronomía, además de cocinar profesionalmente, tengan el conocimiento acerca de la nutrición necesario para cocinar deliciosa y saludablemente.

Desde hace muchos, muchísimos años se que una de mis misiones en la vida tiene que ver con la formación/educación de las generaciones que vienen atrás de la mía. Hace más de 20 años di clases en una secundaria y desde entonces me picó ese gusanito. Impartiendo clases de cocina como catedrático por primera vez hace más de 10 años y  de ahí me invitaron en una Universidad local a crear la Licenciatura en Gastronomía hace ya más de 6 años, y aunque solo estuve ahí dos, quedé enganchada. 

En ese entonces tuve la gran oportunidad de participar desde la creación del plan de estudios, el diseño de las cocinas de la escuela, dar clases por supuesto, la elaboración de manuales,  “armar” la Biblioteca de Gastronomía (¿les he platicado alguna vez que AMO y colecciono libros de cocina?) e involucrarme en muchísimas áreas de la Universidad en las que antes jamás había estado involucrada. Aunque tengo que reconocer que desde antes y hasta ahora, ¡la administración no ha sido, ni es, un área de fortaleza para mi!

No saben lo maravilloso y que es saber que tengo un granito de arena en la formación de grandes cocineros en la actualidad. Eso me llena de satisfacción y me engrandece el corazón, al mismo tiempo que me llena de humildad y me recuerda que a pesar de ser maestra, todos los días hay algo nuevo que aprender.

Por cuestiones de la vida sólo estuve dos años ahí y fue desde entonces en donde ya con certeza supe que tendría mi propia escuela algún día. No quiero alargarme demasiado,  pero 4 años después tuve el privilegio de convertir mi sueño en realidad y el 15 de Agosto de 2013 inauguramos mi escuela. ¡Fue uno de los días más felices de mi vida! Nunca me hubiera imaginado lograr algo así en tan relativamente poco tiempo.

Y hoy, un poco más de dos años después, con un poquito de tristeza pero con la certeza de que es la decisión correcta, decidí vender la Universidad.  Logré mi sueño, lo viví y lo disfrute por más de dos años,  pero llegó un momento en que  tuve que poner muchísima mas atención a mi salud; reconocer que no soy supermujer (aunque a veces así me siento)  y que requiero priorizar las áreas de mi vida, y la primera es mi salud.  Y aunque la escuela y todo lo que he aprendido y he podido compartir a través de ella ha sido maravilloso, en este momento de mi vida me estaba desgastando física, mental y emocionalmente.  Obvio que la Universidad es entre otras cosas un negocio, pero yo siempre lo vi además como un negocio que tiene la enorme responsabilidad de la formación de los futuros profesionales que egresan de ahí. El no poder dedicarle el tiempo, espacio y la presencia física que me sentía obligada a darle, fue realmente desgastante. Así que a hacer “de tripas corazón”, practicar el desapego y tomé la decisión de venderla.  Creo que a lo largo de toda mi situación médica, ésta es la decisión mas difícil que he tomado. Lloré y lloré, me dolió muchísimo… Pero es lo mejor y estoy segura que algún día, en algún momento, voy a crear de nuevo una escuela de cocina… ¡Es  el nuevo sueño que estoy empezando a soñar!

 

¡Nos leemos pronto!

¡Un abrazo fuerte, fuerte!!!

Ale 

#LaBatalladeAle

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