Alejandra García
Blog Marie Clarie
Alejandra García
#LaBatallaDeAle: LA CUARTA QUIMIOTERAPIA
 

#LaBatallaDeAle: LA CUARTA QUIMIOTERAPIA

 

Alejandra García

Mi cuarta sesión de quimio. Llegué a la mitad de esta etapa de mi tratamiento. Como digo cuando estoy feliz: "¡Wuju!". Estoy completamente agradecida de estar aquí, platicándoles, compartiendo, sintiéndome feliz y bendecida, fuerte y lista. No puedo describirlo y la palabra gratitud no es suficiente. Han sido muchas personas, situaciones y señales las que me han permitido estar hoy aquí. 

Estoy en la clínica, con muchísimo calor, pero preparada y lista para recibir mi quimio. Esta vez fui la única paciente, lo que para mí es la mejor situación. A veces hay uno o dos más, pero prefiero las ocasiones en que me toca pasar por esto sin otras personas. Algunas veces me han tocado compañeros de quimio súper positivos, optimistas y luchones que son una bendición en esos momentos. A veces me han tocado compañeros en situaciones ya muy avanzadas, que están cansados física, espiritual y emocionalmente y es difícil. Son también una bendición.

Y empiezo mi proceso, como cada vez, recibiendo cada medicamento por su nombre -que tengo ya escrito y en el orden en que me los van poniendo-, dándoles la bienvenida, recibiéndolos con amor y gratitud porque son una de las herramientas que elegí para recuperar mi salud, pidiéndoles que hagan su trabajo y se salgan de mi cuerpo con los menos estragos y lo más rápido posible.

Hasta ahora no había sentido ningún síntoma como me habían comentado que podía suceder durante la quimio: un sabor metálico en la boca, dolor de cabeza, náuseas, sueño, cansancio, sudores fríos. Todo eso venía hasta el segundo día después, pero esta vez empezaron desde el principio. Sentí náuseas y mucho sueño. No sé por qué, pero cada sesión es diferente y cada recuperación ha sido diferente.

Salí muy cansada, mareada y lo único que quería era llegar a mi casa y acostarme. ¡Y eso hice exactamente! Fernanda mi hermana, quien me llevó esta vez, manejó como rayo para que no me pusiera mal en su carro.

Los siguientes días se me pasaron como en un sueño, o mejor dicho, los pasé prácticamente dormida. Cansada, con dolor de cabeza y sudores fríos. Entre mi mamá, hermanas y sobrinas, me mantuvieron alimentada, hidratada, con mis medicamentos en horario y lo mas cómoda posible.

Y finalmente, pasaron los efectos. Aunque algunas cosas en el momento parecen eternas, nunca lo son, todo cambia, todo termina. Y así fue con los efectos secundarios.

Salí de este cuarto tratamiento con la confirmación de no tener expectativas, de vivir cada momento, de agradecer cada momento y de saber que por más mal que me sintiera en ese momento, al siguiente todo puede cambiar. Y así fue: un día simplemente amanecí sintiéndome bien, con más energía, con más hambre y muy feliz de saber que me acerco cada vez más a mi meta: llegar al final de esta situación médica mucho más saludable en todos los aspectos posibles. ¿Y saben qué? Creo que voy por buen camino. 

¡Les envío miles de abrazos, nos leemos muy pronto!

Ale

#LaBatallaDeAle